Coaching Organizacional: superando limitaciones

Las estrategias de coaching cada día están más presentes en nuestro entorno social y laboral. El coaching, como tal, a través de procesos estructurados, persigue la consecución de metas concretas tanto en individuos como en grupos, centradas en: buscar soluciones, superar limitaciones autoimpuestas, moldear reacciones inadecuadas, canalizar energías en pro de un óptimo rendimiento, etc.

El coach, en el logro de tales objetivos, emplea distintas técnicas y herramientas a fin de examinar y reconducir la manera de pensar, reaccionar y actuar de personas o colectivos, facilitando estrategias que permitan alcanzar tales metas.

 

El Coaching Organizacional

Coaching Organizacional Entre los distintos pensamientos del coaching, encontramos el Coaching Organizacional, el cual, tiene por finalidad dar soporte a los diversos procesos de transformación de un colectivo o estructura empresarial concreto.

El Coaching Organizacional se realiza, habitualmente, como ejercicio grupal, aunque puede verse reforzado por intervenciones de coaching individuales si así fuese preciso; todo con el propósito de alcanzar un fin de interés común para la organización, empresa o entidad. Esto es posible mediante un diálogo constructivo entre coach y cliente, del cual saldrán establecidos y clarificados los objetivos profesionales que se persiguen como organización.

Las sesiones de coaching aumentarán de forma paulatina y evidente la eficacia de los individuos en sus distintos roles profesionales, lo que da lugar a superar limites que impiden alcanzar resultados organizativos. Para ello, el coach, buscará introducir procesos de cambio, que incluirán modificar actitudes equivocadas tanto a nivel colectivo como individual.

Resultados de un coaching profesional

Coaching Organizacional La innegable eficacia de las estrategias de Coaching Organizacional es doble; por cuanto permite actuar para alcanzar una mayor eficacia operativa como empresa, al tiempo que, con tal conocimiento como base, permitir que el propio grupo transmita estos conocimientos al resto de miembros de la empresa. Esto potencia la valía del grupo, lo que promueve la autoestima y la interrelación en el seno de la organización, propiciando el rendimiento y la integración profesional.

Esta capacidad de autoreinventarse va estrechamente unida a la eficacia personal y laboral, asegurando el reforzamiento de la motivación y el sentido de pertenencia; algo que, evidentemente, repercutirá en el buen funcionamiento de la propia organización o empresa.

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