El marketing surrealista como opción para promocionar nuestra empresa

Enciendes el televisor y ves a un irlandés con cara de loco diciendo que “un vuelo en primera clase consiste, básicamente, en camas gratis y mamadas”. Este irlandés, Michael O’Leary, es el consejero delegado de la aerolínea Ryanair, y uno de los hombres más ricos de Irlanda. La compañía sufre el azote de la crisis igual que cualquiera, pero, entretanto, pescan en río revuelto y siguen a flote cuando otras compañías han cerrado. ¿Cómo lo hacen? ¿Se gastan acaso una millonada en publicidad?

 

El anti-marketing como opción a considerar

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Evidentemente, Ryanair realiza acciones publicitarias igual que cualquier gran empresa. Sin embargo, parte de su táctica, o al menos de la táctica de O’Leary, parece basarse en el anti-marketing.

Y es que Ryanair ofrece una imagen antipática para mucha gente. Las condiciones para viajar son aberrantes en muchos casos: por ejemplo, un niño menor de 14 años no puede volar con ellos sin el DNI, pese a que esta normativa no existe en España. Si quieres poner una reclamación, ponla, pero… ¡tendrás que hacerlo en inglés!

En cuanto a su consejero delegado, se dedica a promocionar su compañía ante los clientes haciendo impactantes propuestas como que la gente… ¡haga el viaje de pie, apoyando el culo en una especie de respaldos como los del metro!

 

La antipatía hacia el personaje es grande, el prestigio de la compañía, pequeño. Y sin embargo, la gente sigue navegando por su infernal web (otro ejemplo de anti-marketing, pues es altamente complicado navegar por ella, el diseño es feo, y en cada paso de la compra de un billete se esconden mil trampas agazapadas que pueden duplicar o incluso triplicar el precio original del billete) y siguen viajando con Ryanair.

¿Será un ejemplo práctico de aquella frase tan manida de “que hablen, aunque sea mal, pero que hablen”?

 

Marketing surrealista, estrategias locas, usuarios sorprendidos

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Lo que es evidente es que el marketing tradicional va muriendo, conforme las nuevas generaciones, que han crecido rodeados de anuncios, resultan usuarios blindados ante ciertos reclamos clásicos.

Nace entonces la fascinación por quien rompe moldes, caso de O’Leary.

Los profesionales de la publicidad han corrido a adaptarse a los tiempos, y así vemos cómo prácticas como el Street marketing, los conciertos sorpresa en medio de la calle, o los flashmob empiezan a popularizarse. Claro que, como toda práctica “canónica”, la repetición traerá el desencanto y también estos sistemas perderán efectividad.

 

Y es que al final, la clave para una buena publicidad no la tiene nadie. Hay que tener cierto olfato, y contravenir todas las normas si es preciso. Ahí tienes a un psicólogo colombiano dando charlas sorpresa en el trayecto del autobús (y consiguiendo pacientes para su consulta). Ahí tienes la tienda de objetos surrealistas del gato de Mixta. Ahí tienes el bizarro anuncio de Shandy Cruzcampo, con su Mónica Limón, y su Mónica Naranjo.

 

O ahí tienes las sorprendentes Leyes de Juan, el barman argentino que ni siquiera ponía un cartel en la puerta, que no se gastó ni un dólar en decoración, y que cuando veía que a su bar acudía demasiada gente, lo cerraba durante un par de meses.

 

Desde luego, tu mejor herramienta de marketing será siempre la imaginación, y tu aliado, la sorpresa. Juega con ambas. Ya ves que puede funcionar.

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