Si quieres lanzar un negocio, ¿por qué no crear una cooperativa?

Las épocas críticas requieren soluciones originales y nuevos modelos de negocio

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Conforme la crisis ha ido avanzando y destruyendo a su paso buena parte de nuestro tejido productivo, los analistas se han dado cuenta de que las cooperativas han encajado mejor los sobrecostes y la caída de las ventas que una empresa normal y corriente. Sin embargo, para muchos emprendedores, la palabra “cooperativa” tiene más que ver con una asociación agrícola que con el mundo de los negocios. Así que vamos a intentar despejar este error de apreciación.

 

¿Qué es una cooperativa? A grandes rasgos, es una agrupación de personas que se asocian democráticamente, y de forma voluntaria, en una organización. Las que más nos suenan son las cooperativas agrarias, pero pueden formarse (y existen, de hecho) cooperativas inmobiliarias, empresariales de diferentes sectores, incluso de alta tecnología.

 

La esencia de la cooperativa es que, como su nombre indica, todos los integrantes reman en la misma dirección. Esto, que tanto se le exige a los trabajadores en la empresa privada, suele ser difícil de aplicar. Mientras el trabajador está bien pagado y a gusto no hay demasiados problemas. Pero cuando los negocios van mal y empezamos a recortar sueldos, pagas o algún que otro derecho laboral, el trabajador se distancia del empresario y los problemas se disparan. El trabajador sabe que, mientras ha habido beneficios, él no los ha visto, y por tanto no acepta de buen grado que las pérdidas se reflejen en su sueldo, cuando él hace el mismo trabajo.

Los modelos cooperativos de empresa están soportando mejor los embates de la crisis

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La cooperativa le da la vuelta a todo esto: existen escalas de sueldo (evidentemente) en función del trabajo desarrollado, pero los beneficios se reparten a final de año entre todos los socios trabajadores. La toma de decisiones también implica a todo el mundo. Lejos de ser una pesadilla, una asamblea general puede derivar en muy buenas ideas para los negocios de esa cooperativa en concreto, ya que el socio trabajador se siente (y es) parte integral del asunto, y por tanto aporta sus opiniones y sus soluciones. Mucho más útil que ordenar y obedecer.

 

Cuando llegan épocas de vacas flacas, las cooperativas están mejor preparadas para soportar el impacto de la crisis. Cuando tú has venido trabajando durante años en un régimen cooperativista, en el que se realizan asambleas y se reparten beneficios, es muchísimo más sencillo acordar bajadas salariales u otros ajustes que requieran la salvación de la cooperativa. Puesto que es la empresa de todos, a todos les interesa.

 

Con el crecimiento de la economía alternativa durante esta crisis sistémica, es bastante probable que el modelo económico que se asiente para el futuro próximo sea el cooperativo. Su espíritu es más acorde con la juventud que está liderando los movimientos sociales de hoy, así que para un emprendedor, organizar sus negocios en forma de cooperativa puede y debe ser una opción a considerar muy seriamente.

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