Da a conocer tu empresa gracias a la publicidad y marketing directo

El objetivo siempre es comercial, es decir, vender. Y al igual que la publicidad, buscan obtener nuevos clientes y fidelizar a los existentes, para lo cual se utilizan bases de datos con las que confeccionar la campaña y preparar el material. Catálogos, flyers y todo tipo de cupones, tikets, revistas e incluso libros, pueden ser objeto de una campaña de marketing directo.

Las grandes compañías trabajan en publicidad y marketing directo simultáneamente cuando hacen anuncios en televisión, en radio, en marquesinas y vallas y a su vez envía su catálogo de temporada a sus bases de datos. Son empresas con capacidad de impacto nacional pero también llevan a cabo acciones locales e incluso en determinadas zonas de una gran ciudad, todo a medida de sus objetivos comerciales.

Empresas de alimentación, de muebles y decoración, de comida rápida y restauración o de perfumería, son típicamente adictas a lanzar sus campañas de publicidad y marketing directo que diseñan para trabajar el año.

El textil, los grandes almacenes generalistas, los grandes bancos o las grandes editoriales son sectores que trabajan la publicidad como base de sus acciones comerciales.

 Y el público espera dichas campañas cuando se hacen periódicas y además llevan ofertas, promociones, lanzamientos o hay cambios novedosos en sus catálogos de servicios y productos. Generalmente todas las empresas se plantean acometer acciones de publicidad a la medida de sus posibilidades, pero estas grandes compañías manejan enormes presupuestos de publicidad porque el retorno que reciben es gran parte de su éxito como compañía. Reciben incremento de ventas y refuerzan su imagen, los dos grandes objetivos que persiguen el marketing tradicional.

 Desde un bolso de verano acompañando a una revista de moda femenina, un mini envase de champú adherido al gel de baño de la perfumería o el regalo de una vajilla en el banco por la domiciliación de la nómina, estos detalles físicos de producto directo entregado al cliente que compra, son marketing directo.

Pero también lo es introducir un catálogo de colchones en el buzón de una comunidad de vecinos, dejar flyers en los parabrisas de los autos en un parking público y en la calle, o mandar una carta con tikets descuento o talonarios descuento a casa.

 Todas las campañas de publicidad y marketing directo tienen un coste, pero es el cliente el que las encarga con el consiguiente gasto que detraerá de su presupuesto. Y lógicamente lo hace para conseguir un beneficio, que estará en proporción seguramente con el montante invertido más el porcentaje de incremento de las ventas obtenidas.

 

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