El gasto en material de oficina

Si hay una sombra que planea sobre muchas empresas, especialmente, todo sobre sus consejos de administración, es la de la crisis económica. Y es que, lo quieran o no, de un modo o de otro y en mayor o en menor medida, este escenario, nuevo para muchos, está siendo algo realmente complicado a lo que adaptarse. Por ello, no es de extrañar que estas empresas, tanto las grandes como las pequeñas, pero sobre todo estas últimas, tengan que recurrir a nuevas estrategias con el único objetivo de recortar y reducir unos gastos y unas inversiones que seguramente ya de por sí, estén muy reducidas. Sin embargo, en el día de hoy nos vamos a centrar en una partida que se recorta con frecuencia que no es otra que la del material oficina y que no siempre queda claro que sirva para mucho.

En primer lugar, y según diferentes estudios, se sabe que por norma general, una empresa o una corporación no destina más de un 0,001% a la inversión en material de oficina, por lo que nos podemos hacer una idea del gasto que hacen. Y eso que en dicho estudio, ya se entiende como material de oficina, en algunos casos, diferentes dispositivos electrónicos, lo que aumenta considerablemente este gasto cuando en realidad no es material de oficina propiamente dicho.

También hay que decir que cuando hablamos de este tipo de material, estamos hablando de todo lo que tiene que ver con folios, cuadernos, bolígrafos y así un largo etcétera, que no hace sino hacer la vida del trabajador mucho más sencilla. De hecho, a pesar de contar con tabletas o teléfonos inteligentes, no son pocas las personas, incluso los propios directivos de estas compañías, los que prefieren un papel y un bolígrafo con el objetivo de poder tomar notas de una manera mucho más rápida y sencilla.

Como último apunte, tenemos que tener bien claro que una reducción de esta partida, sea en el porcentaje que sea no hace sino complicar un poco más la vida de los trabajadores, por lo que, no solo estarán trabajando un poco peor, sino que lo harán con algo menos de motivación. Algo que nos hace llegar a una serie de preguntas que pueden ser realmente incómodas para los grandes directivos y que girarían en torno a saber si no se están recortando de las partidas incorrectas y si no se podría reducir el gasto de otro lugar más provechoso.

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