A medida que los procesos de fabricación y manejo de materiales en la industria se hace cada vez más exigente y diverso en calidad y producción, se hizo necesario el desarrollo y uso de equipos e instrumentos especializados con la capacidad de adaptarse a diversas aplicaciones, tal es el caso de la válvula de membrana.

El concepto de este tipo de válvulas fue ideado inicialmente por los romanos en los tiempos de la antigua Grecia, en la cual utilizaban un diafragma de cuero con una presa para controlar manualmente el flujo de agua caliente en los baños termales. Seguidamente en los años 1900 un ingeniero sur africano desarrolló la primera válvula de membrana basándose en esta aplicación, y fue en 1930 cuando se patentó por primera vez en EEUU.

Con el desarrollo tecnológico de los materiales elastómeros y plásticos de los que están hechas las membranas de éstas válvulas, se ha dado un crecimiento y diversificación de su utilidad, derivado de su potencial para manejar una gran variedad de fluidos de procesos ya sean: corrosivos, de tipo slurrys (fluidos bifásicos líquido – sólido muy densos en forma de lodos), y compuestos en fase gaseosa.

Otra aplicación que ha tenido gran auge para la válvula de membrana, es su uso en aquellos procesos que requieran de mínima contaminación e impurezas, ya que una de sus principales ventajas es que el fluido no entra en contacto con el resto de los componentes de la válvula sino solo con el material inerte del que está compuesta la membrana, disminuyendo así mismo, la probabilidad de fugas y acumulación de material.

Las válvulas de membrana pueden ser manuales para regulación de flujo ON/OFF, o automatizadas para el control de procesos.

Es gracias a todas estas características que las válvulas de membrana se han hecho tan populares en la industria en los últimos años.

válvula de membrana

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