El debate entre la formación profesional y la universidad siempre ha estado presente en la mente de los estudiantes que terminan sus estudios secundarios, igual que en la del resto de personas que se deciden a estudiar en cualquier momento de sus vidas. ¿Cómo saber cuál es el camino que servirá mejor a nuestros intereses futuros? ¿Cuál de las dos opciones es la más segura a la hora de encontrar un espacio en el mundo laboral?formacion profesional1

Muchos creen que asistir a la universidad para realizar un grado de cuatro años es una condición necesaria para el éxito profesional. Pero la realidad es que muchos estudiantes salen de sus carreras con la sensación de estar poco preparados a pesar de los años que han pasado estudiando.

Por este motivo, es importante plantearse seriamente si no será mejor idea decidirse por cursos de formación profesional, ya que muchos trabajos se pueden conseguir de forma más rápida y fácil que a través de una carrera de cuatro o cinco años.

A continuación enumeramos las características que diferencian a estos dos tipos de formación para que resulte más sencillo decidirse:

  • Duración:

Un curso de educación profesional es más corto que una carrera. Mientras que los estudiantes de universidad deben acudir a clases durante cuatro años o más, en formación profesional estarán preparados para empezar a ejercer su oficio y conseguirán el certificado que lo acredita mucho antes.

  • Asignaturas:

Las carreras tienen muchas asignaturas que tratar temas de educación general, que en muchas ocasiones ya se han tratado en secundaria, como Historia. Sin embargo, la educación profesional se centra en asignaturas que vayan a ser realmente útiles para ejercer el trabajo al que aspira el alumno. La formación profesional está mucho más especializada que la universidad: si en formación profesional asistes a clases de, por ejemplo, auxiliar veterinario, estudiarás acerca de todo lo relacionado con esta profesión; las asignaturas no serán generales, sino que te prepararán específicamente para este trabajo.

  • Prácticas:

La universidad ofrece una mayoría de clases basadas en la teoría, y en muchas ocasiones, los alumnos se quejan al terminar sus carreras de que no han recibido la suficiente educación práctica. No es algo que haya cambiado mucho con el plan Bolonia, que aunque supuestamente añade más horas de práctica, la mayor parte son trabajos que poco tienen que ver con lo que va a realizarse después de finalizar la carrera. Los cursos de formación profesional, sin embargo, ofrecen formación práctica que prepara realmente a los estudiantes para la vida laboral tras conseguir el certificado.

  • Costo:

Sobre todo con la subida de las tasas universitarias en los últimos años, algo de lo que tantos estudiantes se han quejado por medio de huelgas y protestas, una carrera puede salir muy cara. La formación profesional suele costar, en su totalidad, lo mismo que un solo año de universidad, por lo que es más adecuada para aquellos estudiantes que no puedan permitirse tanto dinero en sus estudios y que quieren empezar a ganarse la vida por sí mismos cuanto antes.

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