Nuevas fórmulas para emprender en este 2017

La entrada de un nuevo año siempre trae propósitos renovados y tal vez éste sea el momento de poner en práctica esa idea que, desde hace tiempo, tienes en mente. Poner en marcha un proyecto no es sencillo pero, sin duda, es una misión apasionante que ilusiona. Es importante conocer las distintas opciones a tu alcance para que esa idea se haga realidad de manera exitosa.

Dos posibilidades muy diferentes entre sí y que, quizá no te hayas planteado nunca aunque puedan suponer un nuevo comienzo o un cambio en tu carrera profesional son: convertirte en un intraemprendedor o apostar por una franquicia que consideras ideal para desarrollar tu proyecto empresarial.

¿Qué es un intraemprendedor?

work-tableSuena extraño pero en realidad no es algo tan excepcional. ¿Cuántas veces no has pensado en que a tu empresa le vendría bien abrir una nueva línea de negocio, o que le haría falta algún servicio externo concreto para mejorar su productividad resolviendo, de paso, una dificultad concreta?… ¡De eso se trata! Si crees que tienes una buena idea, relacionada con tu actividad profesional actual, podrías pensar en llevarla a cabo de manera independiente, haciendo que tu empresa se convierta en tu primer y mejor cliente.

La figura del intraemprendedor es aún algo novedoso pero no cabe duda que su protagonismo aumentará a medida que muchas empresas se adapten a las nuevas condiciones del mercado. Imagina, por ejemplo, ante la actual reestructuración del sector bancario (y despidos previstos) ¿no podría un empleado establecer una oficina externa, por su cuenta, en la que vendiese y contratase distintos productos (seguros, hipotecas, tarjetas…). La conexión con su empresa seguiría existiendo pero él tendría su propio negocio y futuro profesional.

Este es solo un ejemplo, pero en cualquier sector podrían darse las circunstancias adecuadas para afrontar la posibilidad de intraemprender.

Visión de futuro, iniciativa, capacidad de resolución y de asumir responsabilidades… son solo algunas de las características con las que debe contar una persona que quiera implicarse en un proyecto de este tipo. Con la figura del intraemprendedor la empresa gana en eficiencia y productividad y el trabajador “independiente”, sin duda, amplía sus perspectivas laborales e incluso personales.

¿Prefieres una franquicia?

Es otra buena fórmula de poner en marcha un proyecto propio contando con el respaldo de una empresa que ya ha probado una idea similar a la tuya con éxito. Si eliges esta opción cuentas con la experiencia, el conocimiento, la marca y el prestigio de la firma franquiciadora, pero, a la hora de la verdad, la “aventura” sigue implicando riesgos.

Antes de decidirte, es fundamental estar perfectamente informado sobre los pros y contras con los que te vas a encontrar. Dos elementos resultan especialmente importantes a la hora de evaluar esta posibilidad:

  • – El desembolso económico. Estudia con atención el necesario dossier sobre la posible franquicia, teniendo en cuenta algunos datos como el canon de entrada, las exigencias respecto al local, los gastos previstos… siempre compárandolos con los posibles ingresos que obtendrías supuestamente en el primer y segundo año.
  • El mercado al que te diriges. Analízalo teniendo en cuenta, especialmente, si conoces o no el sector en el que pretendes introducirte.

Antes de dar el paso, contar con un buen asesoramiento jurídico es más que recomendable. Ten en cuenta que estás invirtiendo no solo en un negocio, sino en tu propio futuro.

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